Lecturas del Día 1/12/2012

Apocalipsis 22,1-7. 
Después el Angel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero, 
en medio de la plaza de la Ciudad. A ambos lados del río, había arboles de vida que fructificaban doce veces al año, una vez por mes, y sus hojas servían para curar a los pueblos. 
Ya no habrá allí ninguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la Ciudad, y sus servidores lo adorarán. 
Ellos contemplarán su rostro y llevarán su Nombre en la frente. 
Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y ellos reinarán por los siglos de los siglos. 
Después me dijo: "Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios que inspira a los profetas envió a su mensajero para mostrar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto. 
¡Volveré pronto! Feliz el que cumple las palabras proféticas de este Libro". 

Salmo 95(94),1-2.3-5.6-7. 
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, 
aclamemos a la Roca que nos salva! 
¡Lleguemos hasta él dándole gracias, 
aclamemos con música al Señor! 

Porque el Señor es un Dios grande, 
el soberano de todos los dioses: 
en su mano están los abismos de la tierra, 
y son suyas las cumbres de las montañas; 

suyo es el mar, porque él lo hizo, 
y la tierra firme, que formaron sus manos. 
¡Entren, inclinémonos para adorarlo! 
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! 

Porque él es nuestro Dios, 
y nosotros, el pueblo que él apacienta, 
las ovejas conducidas por su mano. 
Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: 

Evangelio según San Lucas 21,34-36. 
Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes 
como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. 
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".